2o. Dom Ord Ciclo B (Id=80)
Que se postre ante ti, Señor, la tierra entera; que todos
canten himnos en tu honor y alabanzas a tu nombre.
Oración Colecta
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que con amor gobiernas los cielos y la tierra;
escucha paternalmente las súplicas de tu pueblo y haz que los días de nuestra
vida transcurran en tu paz.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Habla, Señor, tu siervo te escucha
Lectura del primer libro de Samuel
3, 3b-10.19
En aquellos días, Samuel estaba durmiendo en el santuario
del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel:
"Samuel, Samuel".
El respondió:
"Aquí estoy".
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo:
"Aquí estoy, porque me has llamado".
Respondió Elí:
"No te he llamado, vuelve a acostarte".
Y Samuel fue a acostarse. Pero el Señor lo llamó otra vez:
"Samuel".
Samuel se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo:
"Aquí estoy, porque me has llamado.
Respondió Elí:
"No te he llamado, hijo mío, acuéstate de nuevo".
Samuel no conocía todavía al Señor, pues no se le había revelado la palabra del
Señor.
Por tercera vez llamó el Señor a Samuel; éste se levantó, fue donde estaba Elí
y le dijo:
"Aquí estoy, porque me has llamado".
Comprendió entonces Elí que era el Señor quien llamaba al joven, y le aconsejó:
"Ve a acostarte, y si te llaman, respondes: Habla, Señor, que tu siervo
escucha".
Samuel fue y se acostó en su sitio. Vino el Señor, se acercó y lo llamó como
las otras veces:
"Samuel, Samuel".
Samuel respondió:
"Habla, Señor, que tu siervo escucha".
Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de
cumplirse.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 39, 2.4ab.7-8.8b-9.10
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce vénio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.
Puse toda mi esperanza en el Señor; él se inclinó hacia mí y
escuchó mi grito; puso en mi boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce vénio, Dómine, ut fáciam voluntátem
tuam.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero hiciste que te
escuchara; no pides holocaustos ni víctimas; entonces yo digo: "Aquí
estoy", para hacer lo que está escrito en el libro acerca de mí.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce vénio, Dómine, ut fáciam voluntátem
tuam.
Amo tu voluntad, Dios mío, llevo tu ley en mi interior. He
proclamado tu fidelidad en la gran asamblea; tú sabes, Señor, que no me he
callado.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce vénio, Dómine, ut fáciam voluntátem
tuam.
Sus cuerpos son miembros de Cristo
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los
Corintios
6, 13c-15a.17-20
Hermanos: El cuerpo no es para la lujuria, sino para el
Señor, y el Señor para el cuerpo. Dios, por su parte, que resucitó al Señor,
también nos resucitará a nosotros con su poder.
¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? En cambio, el que se une al
Señor se hace un solo espíritu con él.
Eviten
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Hemos encontrado a Cristo, el Mesías. La gracia y la verdad nos han llegado por
él.
Invénimus Messíam, qui est Christus.
Grátia et véritas per eum facta est.
Aleluya.
Vieron dónde vivía y se quedaron con él
† Lectura del Santo Evangelio según san Juan
1, 35-42
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus
discípulos y, fijando los ojos en Jesús que pasaba, dijo:
"Este es el cordero de Dios".
Los dos discípulos lo oyeron decir esto y siguieron a Jesús. El se volvió hacia
ellos y, viendo que lo seguían, les preguntó:
"¿Qué buscan?"
Ellos contestaron:
"¿Maestro, donde vives?".
El les dijo:
"Vengan lo verán".
Se fueron con él, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; eran como
las cuatro de
Uno
"Hemos encontrado al Mesías" (que quiere decir Cristo).
Y lo llevó a Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo:
"Tú eres Simón, hijo de Juan; en adelante te llamarás Cefas" (es
decir Pedro).
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Pidamos, hermanos y hermanas, a Dios nuestro Padre, en cuyas manos están los
destinos del universo, que escuche las oraciones de su pueblo.
(Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor).
Por
Escúchanos, Señor.
Por los gobernantes de nuestra patria y de todas las
naciones, para que Dios, nuestro Señor, dirija sus pensamientos y decisiones
hacia una paz verdadera, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Por los que están en camino de conversión y por los que se
preparan a recibir el bautismo, para que Dios, nuestro Señor, les abra la
puerta de su misericordia y les dé parte en la vida nueva de Cristo Jesús,
roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Por nuestros familiares y amigos que no están ahora aquí con
nosotros, para que Dios, nuestro Señor, escuche sus oraciones y lleve a
realidad sus deseos, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro, que muestras los signos de tu presencia en la Iglesia, en nuestra
asamblea y en todos los hermanos; escucha las oraciones de esta familia tuya y
no permitas que nunca dejemos de estar atentos a ninguno de los signos que nos
ofreces para manifestar tu plan de salvación, a fin de que nos convirtamos en
apóstoles y profetas de tu Reino.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Concédenos,
Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos
el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra
redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El misterio pascual y el pueblo de Dios
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro.
Quien, por su misterio pascual, realizó la obra maravillosa de llamarnos del pecado
y de la muerte al honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación
consagrada, pueblo de su propiedad, para que, trasladados de las tinieblas a tu
luz admirable, proclamemos ante el mundo tus maravillas.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Para mí, Señor, has preparado la mesa y has llenado la copa
hasta los bordes.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Infúndenos, Señor, el espíritu de tu caridad, para que, alimentados del mismo
pan del cielo, permanezcamos siempre unidos por el mismo amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.